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viernes, 8 de julio de 2016

Las nuevas pinturas rupestres de Machu Picchu cambian su origen?


Esta semana se difundió el hallazgo de pinturas rupestres en la cercanías de Machu Picchu, la misteriosa ciudadela inca en el Cusco. El descubrimiento generó interés en el Perú y en el mundo, dada su popularidad como destino turístico, por la posibilidad de que este pudiera revelar nuevas cosas sobre su origen. Al respecto, Fernando Astete, director del Parque Arqueológico de Machu Picchu habló con el diario Correo.

Las investigaciones en Machu Picchu.  "A través del Programa de Investigación Multidisciplinario de Machu Picchu, se hace evidencia de todo registro que se halla en el santuario. Fue así que en inmediaciones de la llaqta de Machu Picchu, se hizo el hallazgo de una pintura rupestre de color negro que representa un humano, un camélido y otros elementos geométricos. Sin embargo este hallazgo no es de ahora último, sino que pertenece a una serie de descubrimientos que venimos haciendo a lo largo de estos años".
Sin cambios en la historia. "Hemos localizado hasta 20 sitios donde se presenta arte rupestre, desde Piscacucho, pasando por Isla Chica, Isla Grande y el Kilómetro 82. Además de figuras antropomorfas, en estos lugares hay figuras geométricas, espirales, triángulos, rayas paralelas, etc. Son dibujos tanto pintados como percutados. Sin embargo, el hallazgo de estas pinturas no va a cambiar la historia de Machu Picchu".
¿Qué prueba entonces el hallazgo? "Demuestra que los incas también practicaron este arte e hicieron pinturas rupestres dentro de paramentos líticos. Para que cambie la historia tendría que tratarse de una pintura mucho más antigua que los incas y para nosotros estas pinturas están asociadas a los incas ya que se hallaron cerca de una huaca inca, cerca de un camino inca y de una llaqta (ciudad de población móvil".
http://rpp.pe/peru/actualidad/las-nuevas-pinturas-rupestres-de-machu-picchu-cambian-su-origen-noticia-977048

sábado, 2 de julio de 2016

El oro líquido de los incas


  • La chicha de jora es una de las bebidas más antiguas de Latinoamérica
“¡Oh néctar sabroso del color de oro,
del Indio tesoro, patriotas bebed!
Sobre la jalea de ají rico untada,
con la mano enlazada el poto apurad:
y este brindis sea el signo que damos
a los que engendramos en la libertad”.
“La Chicha”.
(Por José de la Torre Ugarte y José Bernardo Alcedo).
El letrista José de la Torre Ugarte y el músico José Bernardo Alcedo compusieron con estas estrofas uno de los primeros valses criollos del Perú. Ellos mismos fueron más tarde los autores del actual himno de la república. Sin embargo, en los albores de la independencia del país latinoaméricano frente a la colonia española, para muchos, esta pieza dedicada a la chicha de jora ya resumía el sentir de un país que comenzaba a reconciliarse con sus tradiciones precolombinas y a mirar hacia el futuro. La chicha se convirtió entonces en un símbolo de orgullo para el pueblo peruano por su origen ancestral, que se remonta hasta los comienzos del imperio incaico. En la actualidad, la chicha se consume a lo largo de toda Latinoamérica en diferentes formas, pero es especialemente apreciada en Ecuador, Bolivia y Perú.

¿Cerveza de maíz?

Pero, ¿qué es la chicha de jora? “Aqha” en quechua, vinagre en español, la chicha de jora es una bebida de color amarillento. Hasta la actualidad, la elaboración de la chicha continúa siendo principalmente de tipo artesanal y el primer paso para su prepración es la “jora”. Esta se consigue tras la germinación controlada de los granos sobre hojas de achira. Podría decirse que, técnicamente, la chicha de jora es una cerveza artesanal de maíz . De hecho, el grado alcohólico de la misma varía con el proceso de fermentación, que depende de la región (se conocen como “chicheríos” los lugares donde se consume o donde se cocinan platos con este ingrediente) y, sobre todo  del juicio del “chichero”, nombre que reciben quienes la elaboran.
La chicha de jora es una cerveza artesanal de maíz
A lo largo del Perú la receta de la chicha cambia bastante y llama especialmente la atención el modo de preparación norteño. En la zona de Piura, la jora ya seca se mastica y el resultado se hierve con agua para guardarlo por varios días en grandes vasijas. Cuenta la leyenda que durante el mandato del inca Túpac Yupanqui unas intensas lluvias deterioraron los silos donde se almacenaba el maíz y este se fermentó. Cuando ya se había deshechado la cosecha malograda, un indio hambriento la encontró, la ingirió y se embriagó. Así fue como se descubrió su valor alcohólico en el antigo imperio. Con el tiempo, sin embargo, esta bebida se convirtió en la predilecta de la nobleza inca y se empleó especialmente con fines religiosos. 

Pagos a la tierra

Agosto es el mes de la “Pacha mama” -madre tierra en quechua- en los territorios que ocupó el imperio incaico. Para esta cultura el maíz era una planta sagrada y las celebraciónes religiosas se sucedían durante las cosechas de este cultivo. La costumbre indicaba que al inicio de cada ceremonia se debía efectuar un pago a la tierra, “tinka” en quechua, para agradecer a los apus (dioses de las montañas) y a la madre tierra. El pago consistía en derramar un poco de chicha sobre la tierra antes de consumirla.
A lo largo del Perú la receta de la chicha cambia bastante 
Durante el Inti Raymi -la fiesta más relevante del calendario incaico que coincide con el solsticio de invierno- el Inca brindaba con chicha de jora en honor al sol. Además, también era costumbre dejar un recipiente con esta bebida en las tumbas de los seres queridos y se han econtrado restos de vasijas de chicha en diversos yacimientos arqueológicos. Incluso se cuenta que el Inca Atahualpa ofreció un “kero” –vaso- de oro con chicha de jora  a los españoles durante su primer encuentro. Los extranjeros creyeron que el peruano trataba de envenenarles, pero lo cierto es que consumir chicha era la costumbre incaica previa a iniciar un conversación relevante.

El ingrediente secreto

Hoy en día la chicha se consume principalmente en las zonas rurales del norte del Perú y la sierra centro-sur. Se presenta en “potos”, cuencos hechos de calabaza. A pesar de su escaso nivel de alcohol, entre un 3% y un 5%, su bajo costo en el mercado ha favorecido que, en las zonas agrícolas, esta sea el licor al que recurren con frecuencia los enfermos dealcoholismo de bajos recursos, aunque sea necesario consumirla en grandes cantidades para alcanzar la embriaguez. Un problema para que el gobierno peruano enfrenta con programas de prevención y concienciación. Sin embargo, cabe destacar que su uso más extendido es como ingrediente estrella de algunos de los platos más representativos de la gastronomíaperuana.
La chicha se consume principalmente en las zonas rurales del norte del Perú
Si una bandera blanca corona un establecimiento, el cliente sabrá que allí se sirve chicha y comidas en la que esta está presente. Consumida siempre con moderación, se cree que la chicha ofrece varios beneficios para la salud como bebida diurética que ayuda a bajar la presión arterial e incluso mantener el peso ideal, entre otros. La preparación moderna de la chicha tarda cinco días desde que se cocina el maíz hasta que se cuela y se reserva para su fermentación. Cuando el viajero visite el Cusco o el norte peruano, no ha de sorprenderse si le ofrecen un pequeño tazón con este líquido ancestral y debe agradecer el gesto bebiendo todo el contenido del recipiente. No hacerlo puede considerarse una grave falta de educación. Además, también está la opción “virgen” y así, para evitar el escaso pero presente porcentaje de alcohol, siempre se podrá  pedir chicha, sí, pero de maíz morado y con cero grados.
*Agradecimiento especial al fotógrafo piurano Miguel Arreátegui Rodríguez por las imágenes de su serie ”Chicha de jora, tradición que se mastica”, que acompañan esta nota. 


Fotos: Foto: Miguel Arreátegui Rodríguez/ Piura
Fuente: http://revistaindependientes.com/el-oro-liquido-de-los-incas/

El poder de la Ayahuasca


  • Perú posee un centro médico que trata las adicciones a las drogas mediante el consumo de la bebida Ayahuasca
La ayahuasca es una bebida resultante de la mezcla de dos plantas amazónicas: la enredadera de ayahuasca y la chacruna. De la cocción de ambas hierbas se extrae un mejunje utilizado durante miles de años por los curanderos o chamanes en sus rituales. Además de las miles de personas que viajan para introducirse en la ingesta de esta pócima, una clínica de Perú utiliza la Ayahuasca para curar las drogodependencias.
La llaman la droga alucinógena más poderosa del mundo, con efectos como nauseas, diarreas, aumento del ritmo cardíaco, sensaciones de temor y de agresividad. Esta visión responde a las voces de Occidente que denuncian a quienes ingieren esta bebida sin supervisión y en exceso.
Para quienes la han utilizado durante miles de años, las personas nativas del valle del Amazonas, del este de Ecuador y de algunas zonas de Perú, Colombia y Venezuela; la Ayahuasca es un remedio y una curación para el ser humano. Los chamanes la definen como una expansión de la conciencia de las personas. De hecho, en quechua, Ayahuasca significa ‘soga de los espíritus’, porque permite que la persona salga del cuerpo sin que se muera.
Sus defensores alegan que es una herramienta para tratar trastornos de estrés postraumático, depresión y adicciones. Del mismo modo la concibe el centro Takiwasi en Perú, que cura las adicciones a las drogas con ayuda de la Ayahuasca y de otras plantas medicinales.
Además, personas de todo el mundo buscan introducirse en la experiencia de la Ayahuasca y viajan a las selvas amazónicas en retiro espiritual. El boom de este brebaje es tanto, que en 2014 se celebró La Conferencia Mundial de la Ayahuasca en Ibiza.
Los efectos comienzan aproximadamente treinta minutos después de su administración por vía oral y se prolongan alrededor de cuatro a seis horas. Se experimenta un estado modificado de conciencia en el que se producen visiones, emociones diversas y procesos de catarsis.
u sabor es amargo y la mezcla de las dos plantas puede llevar hasta diez horas de preparación.
Este efecto alucinógeno proviene de la sustancia DMT (dimetiltriptamina) que se encuentra en una de las plantas del brebaje, la chacruna. Por si sola la chacruna ingerida por vía oral no tiene ningún efecto, ya que el sistema nervioso posee la enzima MAO que anula la actividad de la DMT. Sin embargo, cuando la DMT se fuma o se inyecta llega directamente al cerebro y produce los efectos psicodélicos.
Por vía oral, se necesita la mezcla con la enredadera de ayahuasca, puesto que posee un inhibidor de la enzima MAO.
El DMT es un alcaloide sintetizado en 1931 que, además, es el primer psicodélico humano que también produce el cuerpo humano. Funciona como la glucosa, alimenta el cerebro. Cuando se sobrepasa el nivel de sustancia se producen los cambios en la esfera perceptual, aumenta el ritmo cardíaco y se experimentan las visiones.
En este proceso tiene importancia la serotonina, un neurotransmisor que controla los estados de ánimo, las emociones y la percepción sensorial y de funciones cognoscitivas superiores. Cuando se inhibe la enzima MAO, aumentan los niveles generales de serotonina y se produce una mayor actividad neuronal que conlleva a los estados producidos por la Ayahuasca.
Cabe destacar que por la rapidez con que se presentan sus efectos y por su corta duración, el DMT recibió durante los sesenta el nombre de Businessman’s trip –viaje del hombre de negocios-.
La legislación que rige el brebaje a nivel mundial es algo confusa. El cultivo y consumo de las plantas no está prohibido. Sin embargo, la DMT es una sustancia prohibida que pertenece a la Lista I de drogas internacionalmente controladas. Aun así, la cantidad de DMT en las dosis de las bebidas no siempre está sujeta a las tablas de penalización de las diferentes naciones. Sí que ha habido varios casos de incautaciones y posesión de sustancias ilícitas de DMT en España, Alemania, Francia y Holanda.
Fuente: http://revistaindependientes.com/el-poder-de-la-ayahuasca/

jueves, 29 de octubre de 2015

Señor de Luren de Ica, Perú


El Señor de Luren es el patrón de la región Ica y es muy venerada en dicha parte del país debido a los milagros que se le atribuyen, el último de ellos, su sobrevivencia al terremoto de Pisco que ocurrió en el 2007. En aquella oportunidad, su templo quedó destruído pero la imagen se mantuvo en pie. Su fecha central es el tercer lunes del mes de Octubre.


La historia relata que la efigie de Cristo llegó a tierras peruanas en 1558. Su arribo se produjo a causa de un naufragio que obligó a los tripulantes a arrojar una carga pesada al mar. Entre los bultos lanzados y encontrados luego por los pescadores, figuraba la actual imagen del Señor de Luren, que fue llevada al convento de San Francisco. Versiones indican que el párroco de la Iglesia de los Descalzos estaba preocupado por no tener imágenes para su templo, y enterado del desembarco de algunas efigies que lucían abandonadas en los almacenes de San Francisco, solicitó su compra sin saber el contenido.

Las cajas que contenían dichas estatuas fueron embarcadas hacia Pisco. La historia sostiene que la imagen del Señor de Luren iba en lomo de burro y se extrabió hasta un lugar cercano al valle de Ica llamado Rodamonte. Unos pobladores vieron la carga y dieron parte a las autoridades quienes decidieron abrir la caja ya que el borrico se negaba a seguir andando. Grande fue la sorpresa de todos e inmensa la devoción al darse cuenta del contenido: La imagen del actual Señor de Luren que desde entonces permaneció en ese lugar donde luego se construirá una Iglesia en su honor.

Entre las actividades que se realizan por las celebraciones del Señor de Luren figura la tradicional procesión que sale por las principales calles de Ica desde la noche hasta el amanecer en medio de la devoción que rodea esta fiesta y agradecimiento de los fieles por los bienes recibidos. Los novenarios y misas en homenaje del Señor De Luren también se hallan presentes. La novena, tradicional para esta fiesta, que es una celebración religiosa que dura nueve días y que consiste en oraciones que se hacen en pedido de bienes y bendiciones invocadas al Señor.






Fuente: http://www.deperu.com/calendario/1681/senor-de-luren-ica

Señor de los Milagros


El Señor de los Milagros, imagen venerada por peruanos y extranjeros en el Perú y alrededor del mundo, es una de las manifestaciones religiosas más numerosas del mundo católico.

Historia del Señor de los Milagros



En el siglo XVII, Lima contaba con una población de 35 mil habitantes, cantidad que se iba incrementando con la llegada de miles de personajes atraídos por la prosperidad y riqueza. Además, era común el tráfico de esclavos quienes llegaban procedentes de Africa Occidental, clasificados por castas: Congos, Mandingas, Caravelíes, Mondongos, Mozambiques, Terranovos, Minas y Angolas.


Precisamente, los angolas fueron llevados a la zona de Pachacamilla en 1651 y al estar instalados, se organizaron para construir sus cabañas o callejones divididos en habitaciones, en donde rendían culto a distintas imágenes o santos. Estos actos les recordaban su libertad y cantaban siempre en su lengua nativa. Ellos también se preocupaban por los enfermos, y que tuvieran un entierro decente.

Los negros angola eran el grupo más numerosos entre los esclavos negros, pero no eran muy valorados (eran los más baratos) porque eran considerados como pusilánimes, enfermizos y pocos propensos a la cristianización.

Un grupo de negros construyeron una cofradía en el barrio de Pachacamilla, llamado así porque habitaron allí unos indígenas de la zona prehispánica de Pachacamac. En una de sus paredes de adobes, un negro angoleño, bajo inspiración divina, plasmó en 1651 la imagen de Cristo crucificado. La imagen fue pintada al templo en una pared tosca, cerca de una acequia de regadío y con un acabado imperfecto. El esclavo angoleño no tuvo estudios de pintura y ejecutó la obra por su propia fe y devoción a Cristo.

El 13 de noviembre de 1655, a las 14:45 horas, un fuerte terremoto estremeció Lima y Callao, derrumbando templos, mansiones y las viviendas más frágiles, generando miles de víctimas mortales y damnificados. El temblor, afectó también la zona de Pachacamilla, donde todas las paredes del local de la cofradía se derrumbaron menos una: el débil muro de adobe donde estaba la imagen de Cristo, quedó intacto y sin ningún daño. Fue el primer milagro.

Tras ese milagro, se efectuaron reuniones para venerar la imagen los viernes por la noche. Los pobladores llevaban flores, perfumaban el ambiente, entonaban plegarias y con el correr del tiempo fue aumentando la peregrinación. Viendo con malos ojos todos estos hechos el Párroco de San Sebastián, José Laureano de Mena, hace de conocimiento al entonces Virrey Conde de Lemos, Don Pedro Antonio Fernández de Castro que intervenga como autoridad, para que prohibiese las reuniones y que diera la orden irrevocable de borrar al Cristo, ya que, según su criterio, estaba fuera de los cultos religiosos



El virrey mandó al promotor Fiscal del Arzobispado José Lara y Galván, quien verificó la existencia de la imagen de Cristo Crucificado. Dictaminó que se borre la imagen entre los días 6 y 13 de setiembre de 1671. El primer en intentarlo fue un pintor indio, quien al momento de subir por la escalera, sintió temblores y escalofríos, teniendo que ser atendido para proseguir luego con su tarea. Pero fue tal su impresión que bajó raudamente y se alejó asustado del lugar.


El segundo hombre se acercó a la imagen, pero algo vio en ella que le hizo desistir de raspar la imagen. El tercero, fue un soldado real de ánimo más templado, éste subió, pero bajó rápidamente explicando luego que cuando estuvo frente a la imagen, vio que ésta se ponía más bella y que la corona de espinas se tornaba verde.

Ante la insistencia de las autoridades por borrar la imagen, la población manifestó su disgusto y comenzó a protestar. Por ello, el Virrey y el Vicario del Arzobispado, decidieron revocar la orden y el Vicario autorizó su culto. Tras una visita del Virrey, se dispuso el levantamiento de una ermita provisional y el 14 de setiembre se celebró la primera misa oficial en la ermita.

El 20 de octubre de 1687, otro violento terremoto arrasó con Lima y el Callao, derribando la ermita edificada en honor al Cristo. Pero como sucedió anteriormente, la imagen del Señor quedó en pie, por lo que se ordenó la confección de una copia al óleo y que saliera por primera vez en andas por las calles de Pachacamilla. 


Costumbres antiguas del Señor de los Milagros
Algunas de las costumbres que matizan la historia del Señor de los Milagros tienen su origen en épocas virreinales, incluso desde la primera vez que el Cristo de Pachacamilla salió en procesión tras el terremoto de Lima en 1655.

Por ejemplo, la presencia de los ''Penitentes'' perdura desde siempre. Son los personajes que acompañaban al Cristo Moreno durante la procesión, agradeciendo por los milagros concedidos  lo que implica también realizar una promesa ante la venerada imagen a cambio del favor solicitado.

Una de las formas que los penitentes empleaban para mostrar su gratitud ante el Señor de los Milagros, es el de seguir la procesión descalzo, sacrificio duro si se tiene en cuenta la magnitud y el enorme trayecto de las andas durante su salida procesional. Poco importan los daños físicos que pueda causar esta promesa, pero el enorme valor espiritual que tiene para los fieles los hace transitar año a año el largo camino del Cristo Moreno sin calzado que los proteja.

Son varias historias las que se escriben con relación a los ''penitentes''. Tenemos a aquellos que reciben la cura a alguna enfermedad y que al verse beneficiados por un milagro del Cristo Moreno, deciden acompañar la procesión año a año sin importar que la edad avance.

Las ''Zahumadoras'' eran en la época de la Colonia, mujeres que provenían de la clase alta de Lima y que se dedicaban a adorar al Señor de los Milagros  echando en el camino carbones encendidos y el zahumerio, una resina aromática y que le daba mayor vistosidad al transitar del Cristo de Pachacamilla por Lima.

Ellas iban con el pelo arreglado, trajes de seda y muchas joyas que eran algunas de plata y otros de oro. Con el paso de los años, este servicio no conoció de clases sociales pero tampoco dejó de lado su importancia en el andar de la procesión. Las zahumadoras encabezan el largo camino del Señor de los Milagros por delante de las cantoras, arrojando el zahumerio e incienso que le dan un toque más de solemnidad a la celebración.

El Señor de los Milagros es el resumen de un sin fin de tradiciones y de historias, que no conoce del paso del tiempo, pues perdura año tras año durante el mes de octubre.


fuente: http://www.archivosagil.blogspot.pe/2015/10/historia-del-senor-de-los-milagros.html

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Breve Historia de Machu Picchu



La ciudadela de Machu Picchu ha tenido diversos periodos de ocupación. Tomados de las crónicas, del estilo constructivo y las cerámicas encontradas, se deducen los siguientes:

Periodo Inicial: 1300 dc
Periodo Clásico: 1400 dc
Periodo Imperial: 1533 dc
Periodo de Transición: 1533-1572 dc


FUNDACION DE MACHU PICCHU

La mayoría de los arqueólogos modernos e historiadores coincide en queMachu Picchu fue construida por el Inca Pachacútec, el más grande estadista del Tahuantinsuyo, quien gobernó desde 1438 a 1471. Los arqueólogos presumen que la construcción de la ciudadela dataría del siglo XV, aproximadamente, fecha cronológica dada por el carbono 14 o radiocarbono.

La construcción de Machu Picchu corresponde al momento en que el pequeño señorío Inca comenzó a crecer. Según los arqueólogos, en esta zona se libró la última batalla que definió la victoria sobre los chancas, victoria que cubrió de prestigio y otorgó el poder al Inca Pachacútec.


Pachacútec fue el primer Inca en salir más allá del valle del Cusco luego de su épica victoria sobre los chancas. Fue el que llevó a cabo la expansión del Tahuantinsuyo y se le reconoce como el "constructor" del Cusco. Esta fue una de sus más grandes obras.

El origen de Machu Picchu es atribuido con cierta certeza a Pachacútec, aguerrido mandatario, que se caracterizó por sus conquistas territoriales, y el desarrollo de la religión y la espiritualidad. De allí es que hoy los estudios arqueológicos apoyan la teoría de que fue una hacienda real destinada al culto de los dioses y un desafío a las dotes de constructor del gobernante.


Construida como refugio de lo más selecto de la aristocracia incaica, la fortaleza fue ubicada en la vertiente oriental de la cordillera del Vilcanota, a unos 80 km del Cusco, la capital del imperio. Su estratégica situación geográfica fue elegida con admirable acierto. Rodeada de profundos acantilados y alejada de la vista de extraños por una enmarañada selva, la ciudadela de Machu Picchu poseía la cualidad de tener una sola y angosta entrada, lo que permitía, en caso de un ataque sorpresivo, ser defendida por muy pocos guerreros.


Ocupada por lo menos por tres generaciones de Incas, la ciudadela de Machu Picchu fue abandonada en una decisión repentina y misteriosa. Las hipótesis más sólidas explican su desaparición de la memoria histórica en razón de que Machu Picchu era un lugar desconocido para las castas inferiores y sus rutas prohibidas para cualquiera que no formara parte del pequeño círculo del Inca.



Parte de las conquistas de Pachacútec incluyó el valle de Tampu, que a pesar de estar habitada por esa nación hermana del Cusco, no se libró de su férreo dominio. Por su belleza natural, clima benigno (uno de los mejores de los Andes) y rico suelo, Pachacútec fijó en Tampu el asentamiento predilecto de la nueva nobleza imperial, engalanando el valle con varias de las más fastuosas ciudades del Tahuantinsuyo, como Ollantaytambo y Machu Picchu. La elección del sitio para levantar Machu Picchu debió ser hecha con sumo cuidado, pues era, y aún lo es, un lugar perfecto para levantar un centro ceremonial. Se ubicaba, según el investigador Antonio Zapata, en la cadena de montañas más importante por su carácter sagrado, que comienza en el Salcantay (el apu, espíritu mayor) y termina en el Huayna Picchu. Era un lugar privilegiado para observar el movimiento de las estrellas y del sol, divinidades incaicas.

Además, de acuerdo con sus investigaciones, el lugar contaba con una cantera en las cercanías que podía proveer de las más finas piedras de granito blanco.

LA IMPORTANCIA DEL VALLE URUBAMBA



Para los Incas el valle del Urubamba es la entrada a la selva, el Antisuyo, la amazonía, la tierra de los chunchos. El río que lo forma tuvo por nombre antiguo Willka Mayu o Río del Sol, y el nevado de cuyos deshielos nace era llamado Willkan Uta o Casa del Sol. Este valle estuvo íntimamente ligado con el culto solar, ya que la palabra willka es la mención quechua del dios sol, palabra que antecede en uso al ahora más popular inti.

Antes de la fundación del Tahuantinsuyo, en el siglo XV, el valle del Urubamba estaba habitado por pequeños curacazgos o regiones bajo la autoridad de un curaca o cacique. La parte alta la ocupaban los Kanchis, que frecuentemente hacían la guerra a los Collas (o coyas) del altiplano. Más abajo estaban los Ayarmacas, cuyos curacas se hacían llamar Tocay Cápac. Hacia la ruta del Cusco, en la actual provincia de Canchis, Pinau Cápac tenía bajo su dominio parte del valle del Cusco. En la leyenda sobre el reparto del mundo aparecen como beneficiarios Manco Cápac, Colla Cápac, Tocay Cápac y Pinau Cápac. Esto indicaría que en esos tiempos, previos al Tahuantinsuyo, eran estos últimos quienes controlaban el valle del Urubamba o Tampu, como se le conocía en ese entonces.

La palabra quechua tampu tiene varias acepciones: posada o propiedad fuera de la ciudad, que dieron nombre a un valle, un río y una nación. La más usada es la primera, la que se refiere a posada y que se ha castellanizado como tambo. Se le encuentra en muchos topónimos formando palabras compuestas, como en Limatambo (Posada de Lima), Tambomachay (Cueva de los Tampus), Pacaritambo (o Pakarejtampu = donde aparecieron los Tampus).

La acepción de Tampu como apelativo de nación es usado para nombrar alcuracazgo que habitó ese valle antes de los Incas. Tal como es mencionado en las leyendas, fue una de las naciones fundadoras del Cusco (Qosqo), junto a los Maska, Mara y Quillke. Se ha relacionado la leyenda sobre la fundación del Cusco por los Cuatro Hermanos Ayar con las cuatro naciones ya mencionadas. Así, según este mito, los Masca estarían representados por Manco Cápac (el héroe fundador), los Tampu por Ayar Uchu, los Mara por Ayar Kachi y los Quillke por Ayar Auca. Uchu significa "ají", siendo esta planta, por clima y altitud, ampliamente cultivada en ese valle.



http://www.enjoy-machu-picchu.com/machu-picchu/historia-machu-picchu-historia-machu-picchu-historia.php

La historia de Machu Picchu





Machu Picchu es como se conoce hoy en día a esta ciudadela del Imperio Inca cuyas ruinas datan del 1300 DC. Sin embargo "Montaña Vieja", como su traducción indica, proviene del lenguaje nativo Quechua, lengua autóctona aún con mucha presencia en algunas comunidades del sur del país, donde esta ciudad es conocida como Machu Picchu. Esta ciudadela contiene aún los restos de la antiguo asentamiento formado por este poblado parte de la civilización inca, localizado al este de la depresión formada por los sistemas montañosos Machu Picchu y Huayna Picchu con los Andes Centrales al sur del país. Esta localización geográfica en la ladera este de la cordillera del Vilcanota a tan solo 80 kilómetros de la ciudad de Cuzco, aún posee muchas de los restos y ruinas de piedra construidas por todas las laderas de estos sistemas montañosos, presentando los diferentes períodos históricos de la civilización inca que dejaron sus huellas e historia en la ciudadela de Machu Picchu.
La construcción de la ciudadela de Machu Picchu se atribuye al gran emperador, así como gran estadista inca, Pachacútec que, durante su imperio desde el 1438 al 1471 DC, planificó el diseño de esta ciudadela para atajar el problema del crecimiento demográfico de la población así como la explotación de las tierras. Esta situación demográfica forzó a Pachacútec a enviar a una serie de equipos de exploración para asegurar los asentamientos subsiguientes. Tras la victoria en la batalla contra la civilización chanca librada en el Machu Picchu, el imperio de Pachacútec empezó su expansión, llegando hasta su máxima culminación con la creación de la gran ciudad del Cuzco.
Todo indica que el motivo principal fue tanto la expansión demográfica como intelectual, debido a que Pachacútec fue bien conocido como un líder espiritual y un excelente dirigente. El uso final de la ciudadela quedó reservado estrictamente para la alta nobleza inca y gracias a que fue estratégicamente diseñada para aprovechar su localización al máximo, la ciudadela supo cómo alojar a más de tres generaciones a la vez que evitaba el acceso a todo aquel que no perteneciese a la nobleza inca, pues solo existía una única entrada a la que fue utilizado a su favor para mejorar las medidas de protección de la ciudad. El asentamiento se encuentra localizado entre valles profundos rodeados de kilómetros de densa selva, por lo que podía ser fácilmente defendida en caso de ataque, pero también fue utilizado para evitar el acceso de la bajas clases sociales plebeyas. El hecho de tan alto nivel de restricción a su acceso pudo provocar el aislamiento y la desaparición, tras el abandono de la ciudad, de este importantísimo legado de la civilización inca.
El imperio del Tahuantinsuyo es el único que posee estas colosales maravillas arquitectónicas que incluyen a las mundialmente conocidas ciudadelas del Machu Picchu y del Ollantaytambo. Pachacútec eligió la localización exacta de estos asentamientos basándose en el desarrollo de la producción agrícola y en la extracción de depósitos minerales debido a que estos valles proporcionan una serie de condiciones climatológicas excelentes para la explotación agrónoma así como una elevada riqueza del suelo idónea tanto para la agronomía como para la extracción en yacimientos de depósitos de minerales. La gran fertilidad del terreno y las más que excelentes condiciones medioambientales con un idóneo clima para la producción agrícola no fueron las únicas motivaciones de Pachacútec para la expansión del Imperio hacia estos inexplorados territorios donde, de sus ruinas, se puede comprender una gran número de edificaciones que conformaron la infraestructura de toda una ciudad: canteras, campos tanto para el cultivo como para la ganadería, centros urbanos y religiosos y una red de comunicación constituida por innumerables sendas y pasajes a través de las montañas; el emplazamiento de Machu Picchu fue designado a la misma vez con la idea de acomodar a la alta aristocracia del Imperio Inca, por lo que esta ciudadela presenta las obras de arquitectura más preciadas por el Imperio. Otro de los motivos de este asentamiento por parte de la alta clase social se centra también en el hecho de que la ubicación geográfica de Machu Picchu era extremadamente importante para la religión de la civilización, pues el sistema de cadenas montañosas que alberga al Machu Picchu tenía un gran significado espiritual al considerarse como el emplazamiento sacro donde se practicaría el estudio astronómico de constelaciones de estrellas y del sol, astros que representaban las deidades de la civilización incas.
La ciudad está completamente construida en piedra y se situó a una muy elevada altitud, a exactamente 2.400 metros por encima del nivel del mar. Fue sin duda el lugar de retiro espiritual, descanso y centro de meditación por excelencia, reservado explícitamente como sitio de recreo y santuario de las más altas esferas de la sociedad inca. Pero, asimismo, tal impresionante foco urbano requiso de todas las infraestructuras propias de toda urbe, por lo que las laderas de la cordillera del Vilcanota comprendieron el centro de abastecimiento de los ciudadanos del Machu Picchu, donde aún se pueden encontrar un abundante número de mesetas que fueron diseñadas para la agricultura y la ganadería, así como cientos de explotaciones mineras.
Aunque se ha desechado la idea de que el Machu Picchu llegase a formar parte de una sistema de fortificaciones de carácter bélico, se ha reconocido por otro lado que el Machu Picchu fue también proyectado con la idea de albergar un determinado número de edificaciones diseñadas para ofrecer medidas de defensa ante posibles ataques de otras civilizaciones vecinas con las que el imperio inca mantuvo varios enfrentamientos territoriales. Este inmejorable diseño arquitectónico pudo llevarse a cabo gracias a la perfecta localización y emplazamiento final de la ciudadela, la cual se aprovechó de las inmejorables condiciones de camuflaje que le proporcionaba este extremo paraje rodeado de profundos valles y espesa selva. La historia confirma que Huayna Pichu fue el punto de vigilancia de la ciudad de Machu Picchu que le servía como vigía ante las amenazadas territoriales de civilizaciones vecinas y, más tarde de los conquistadores españoles. De esta manera, la ciudad podía estar preparada para recibir el ataque enemigo, si dicho enemigo fuese capaz de dar con la localización exacta de la ciudad así como la ruta de acceso a ella. Por lo tanto, este santuario pudo conservar su finalidad como centro de ocio y recreo así como cobijo para la alta sociedad gracias a que se encontraba oculto en lo más recóndito de la selva andina.

http://www.enjoy-machu-picchu.org/es/historia/historia.php

sábado, 29 de agosto de 2015

Historia de los Retablos peruanos



Los antecedentes del retablo se remontan a la presencia española en América. El Retablo Ayacuchano se ubica en la década del cuarenta cuando establece amistad el artesano Joaquín López Antay (Ayacucho, 1897 - Ayacucho, 1981) —ganador en 1975 del Premio Nacional de Cultura— y un grupo de pensadores indigenistas que le sugieren introducir escenas costumbristas regionales en sus tallados. De esta manera, el antiguo Cajón de San Marcos toma el nombre de retablo e incorpora verbenas patronales y temas sociales.
“…Una pieza que sintetiza nuestra identidad, creatividad y diversidad mediante la danza y la música. Este Retablo de Fiestas Patrias se suma a la conmemoración del Bicentenario de la Independencia del Perú presentando en su primera parte un homenaje a los hombres y mujeres que con su compromiso, valentía e incluso con su propia vida contribuyeron a lograr nuestra libertad y a forjar nuestra nación. Queremos que este espectáculo que motive a los hombres y mujeres de hoy a seguir construyendo cada día una patria mejor y de todos”, afirmó la ministra de Cultura, Diana Álvarez Calderón.
Cabe resaltar que este cuerpo folclórico —dirigido por el destacado bailarín y coreógrafo Fabrizio Valera Travesí, con más de 20 años de extensa trayectoria profesional y múltiples distinciones recibidas— fue establecido el 2008 y cuenta con 400 representaciones, entre las que sobresalen sátiras, máscaras, nazareno y carnaval.
En esta ocasión se exhibió en cuatro partes. La primera dedicada a reconocer y valorar las luchas por nuestra emancipación. Estuvo compuesta por el vals “Bello durmiente” de Chabuca Granda, el fox andino “Cóndor pasa” de Daniel Alomía Roble y el yaraví “Adiós para siempre” de Manuel María Flores. Estas composiciones contaron con los arreglos de Eddy Sánchez Sotelo, Luis Chávez y del Elenco Nacional de Folclore del Perú, respectivamente.
La segunda fue una ofrenda al significativo aporte africano a nuestra cultura y, especialmente, al folclore. Consistió en una amena recopilación de Perú negro, el tundique “Cantos del tundique” de Carlos Cornejo Roselló, “Negro rebelde” y “Enamorado de estar aquí” (versión zamacueca) de Fahed Mitre y Miguel Figueroa. Tuvieron el acomodo del Elenco Nacional de Folclore del Perú.
En la tercera se rindió tributo a dos destacados representantes de la música y danza huanca: los rememorados trovadores Leonor Chávez Rojas, vislumbrada como “Flor Pucarina”, considerada una de las mejores cantantes oriundas y Víctor Gil Mallma, percibido como “Picaflor de los Andes”, prestigioso concertista autóctono en la población andina migrada a nuestra capital.
Por último, en la cuarta se mostró el baile costeño a través del vals “Embrujo” de Luis Takahashi Núñez y las marineras norteñas “Dulce y bonita” de Lucy de Mantilla y “Caja Trujillo” de César Asencio Guzmán, con el acierto rítmico del Elenco Nacional de Folclore del Perú.
Creo conveniente precisar que a la marinera se le advertía antaño como zamacueca. Por inspiración del periodista Abelardo Gamarra (La Libertad, 1852 - Lima, 1924), apodado con el seudónimo “El Tunante” —quien participó en las batallas de San Juan y Miraflores durante la épica defensa de Lima en 1881— se cambió el nombre en honor a la heroica acción de la marina peruana en la Guerra del Pacífico.
La zamacueca se introdujo en 1840 cuando hubo acercamientos diplomáticos con el país sureño. Los militares chilenos, con el paso de los años, impusieron una zamacueca con ligeras variantes por lo que se denominó ''chilena''. “El Tunante” aseveró sobre el origen de dicho ritmo: ''Marinera le pusimos y marinera se quedó, por supuesto que por entonces, y para que la semilla fructificara, lanzamos no pocas letras picarescas a las que ponían música esos maestros incognitos que no se sabe donde viven, pero que nos sorprenden con sus músicas deliciosas''.
  
El ensayista más influente en el ámbito de la reflexión de la sociedad peruana José Carlos Mariátegui (Moquegua, 1894 - Lima, 1930) lo calificó en su inmortal obra ''Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana'', como "el escritor que con más pureza traduce y expresa a las provincias". En tal sentido, este cronista realizó una dilatada producción literaria caracterizada por su vocación satírica.
Retablo de Fiestas Patrias fue una elegante, dinámica, atractiva y entretenida actuación que contó también con el acompañamiento como solistas invitados de Stephanie Mariscal Rojas y Mao Cuyubamba Huaringa, prestigiosos exponentes del folclore. Asimismo, dio indudable realce el conjunto musical del Elenco Nacional de Folclore del Perú -creado el 2011- conformado por ocho intérpretes que desplegaron versatilidad y amplio manejo instrumental, a cargo del guitarrista y compositor Eddy Sánchez Sotelo.
La iluminación, los trajes, los diseños, los efectos, la acústica, la escenografía y la estética hicieron de esta jornada una demostración admirable de alegría, música, danza, brillo y ritmo, en una ambiente abarrotado de una concurrencia de variadas edades y procedencias, para disfrutar dos horas de una estupenda velada expresiva de la vasta y heterogénea riqueza histórica, étnica, cultural y social que debe contribuir a la afirmación de nuestra peruanidad.
Quiero concluir transcribiendo la acertada anotación del ilustre historiador e investigador Luis E. Valcárcel Vizcarra (Moquegua, 1891 - Lima, 1987) expuesta en su monumental publicación “Del indigenismo cusqueño a la antropología peruana”: “Pronunciemos el nombre del Perú con el orgullo que se debe, pero también con la dignidad que exige. Que el mundo no dude que es cierto que lo que más vale, ‘vale un Perú’…”
Por Wilfredo Pérez Ruiz (*) Docente, consultor en organización de eventos, protocolo, imagen profesional y etiqueta social. http://wperezruiz.blogspot.com/
http://www.connuestroperu.com/actualidad/miscelanea/47426-retablo-de-fiestas-patrias