miércoles, 2 de septiembre de 2015

Breve Historia de Machu Picchu



La ciudadela de Machu Picchu ha tenido diversos periodos de ocupación. Tomados de las crónicas, del estilo constructivo y las cerámicas encontradas, se deducen los siguientes:

Periodo Inicial: 1300 dc
Periodo Clásico: 1400 dc
Periodo Imperial: 1533 dc
Periodo de Transición: 1533-1572 dc


FUNDACION DE MACHU PICCHU

La mayoría de los arqueólogos modernos e historiadores coincide en queMachu Picchu fue construida por el Inca Pachacútec, el más grande estadista del Tahuantinsuyo, quien gobernó desde 1438 a 1471. Los arqueólogos presumen que la construcción de la ciudadela dataría del siglo XV, aproximadamente, fecha cronológica dada por el carbono 14 o radiocarbono.

La construcción de Machu Picchu corresponde al momento en que el pequeño señorío Inca comenzó a crecer. Según los arqueólogos, en esta zona se libró la última batalla que definió la victoria sobre los chancas, victoria que cubrió de prestigio y otorgó el poder al Inca Pachacútec.


Pachacútec fue el primer Inca en salir más allá del valle del Cusco luego de su épica victoria sobre los chancas. Fue el que llevó a cabo la expansión del Tahuantinsuyo y se le reconoce como el "constructor" del Cusco. Esta fue una de sus más grandes obras.

El origen de Machu Picchu es atribuido con cierta certeza a Pachacútec, aguerrido mandatario, que se caracterizó por sus conquistas territoriales, y el desarrollo de la religión y la espiritualidad. De allí es que hoy los estudios arqueológicos apoyan la teoría de que fue una hacienda real destinada al culto de los dioses y un desafío a las dotes de constructor del gobernante.


Construida como refugio de lo más selecto de la aristocracia incaica, la fortaleza fue ubicada en la vertiente oriental de la cordillera del Vilcanota, a unos 80 km del Cusco, la capital del imperio. Su estratégica situación geográfica fue elegida con admirable acierto. Rodeada de profundos acantilados y alejada de la vista de extraños por una enmarañada selva, la ciudadela de Machu Picchu poseía la cualidad de tener una sola y angosta entrada, lo que permitía, en caso de un ataque sorpresivo, ser defendida por muy pocos guerreros.


Ocupada por lo menos por tres generaciones de Incas, la ciudadela de Machu Picchu fue abandonada en una decisión repentina y misteriosa. Las hipótesis más sólidas explican su desaparición de la memoria histórica en razón de que Machu Picchu era un lugar desconocido para las castas inferiores y sus rutas prohibidas para cualquiera que no formara parte del pequeño círculo del Inca.



Parte de las conquistas de Pachacútec incluyó el valle de Tampu, que a pesar de estar habitada por esa nación hermana del Cusco, no se libró de su férreo dominio. Por su belleza natural, clima benigno (uno de los mejores de los Andes) y rico suelo, Pachacútec fijó en Tampu el asentamiento predilecto de la nueva nobleza imperial, engalanando el valle con varias de las más fastuosas ciudades del Tahuantinsuyo, como Ollantaytambo y Machu Picchu. La elección del sitio para levantar Machu Picchu debió ser hecha con sumo cuidado, pues era, y aún lo es, un lugar perfecto para levantar un centro ceremonial. Se ubicaba, según el investigador Antonio Zapata, en la cadena de montañas más importante por su carácter sagrado, que comienza en el Salcantay (el apu, espíritu mayor) y termina en el Huayna Picchu. Era un lugar privilegiado para observar el movimiento de las estrellas y del sol, divinidades incaicas.

Además, de acuerdo con sus investigaciones, el lugar contaba con una cantera en las cercanías que podía proveer de las más finas piedras de granito blanco.

LA IMPORTANCIA DEL VALLE URUBAMBA



Para los Incas el valle del Urubamba es la entrada a la selva, el Antisuyo, la amazonía, la tierra de los chunchos. El río que lo forma tuvo por nombre antiguo Willka Mayu o Río del Sol, y el nevado de cuyos deshielos nace era llamado Willkan Uta o Casa del Sol. Este valle estuvo íntimamente ligado con el culto solar, ya que la palabra willka es la mención quechua del dios sol, palabra que antecede en uso al ahora más popular inti.

Antes de la fundación del Tahuantinsuyo, en el siglo XV, el valle del Urubamba estaba habitado por pequeños curacazgos o regiones bajo la autoridad de un curaca o cacique. La parte alta la ocupaban los Kanchis, que frecuentemente hacían la guerra a los Collas (o coyas) del altiplano. Más abajo estaban los Ayarmacas, cuyos curacas se hacían llamar Tocay Cápac. Hacia la ruta del Cusco, en la actual provincia de Canchis, Pinau Cápac tenía bajo su dominio parte del valle del Cusco. En la leyenda sobre el reparto del mundo aparecen como beneficiarios Manco Cápac, Colla Cápac, Tocay Cápac y Pinau Cápac. Esto indicaría que en esos tiempos, previos al Tahuantinsuyo, eran estos últimos quienes controlaban el valle del Urubamba o Tampu, como se le conocía en ese entonces.

La palabra quechua tampu tiene varias acepciones: posada o propiedad fuera de la ciudad, que dieron nombre a un valle, un río y una nación. La más usada es la primera, la que se refiere a posada y que se ha castellanizado como tambo. Se le encuentra en muchos topónimos formando palabras compuestas, como en Limatambo (Posada de Lima), Tambomachay (Cueva de los Tampus), Pacaritambo (o Pakarejtampu = donde aparecieron los Tampus).

La acepción de Tampu como apelativo de nación es usado para nombrar alcuracazgo que habitó ese valle antes de los Incas. Tal como es mencionado en las leyendas, fue una de las naciones fundadoras del Cusco (Qosqo), junto a los Maska, Mara y Quillke. Se ha relacionado la leyenda sobre la fundación del Cusco por los Cuatro Hermanos Ayar con las cuatro naciones ya mencionadas. Así, según este mito, los Masca estarían representados por Manco Cápac (el héroe fundador), los Tampu por Ayar Uchu, los Mara por Ayar Kachi y los Quillke por Ayar Auca. Uchu significa "ají", siendo esta planta, por clima y altitud, ampliamente cultivada en ese valle.



http://www.enjoy-machu-picchu.com/machu-picchu/historia-machu-picchu-historia-machu-picchu-historia.php

La historia de Machu Picchu





Machu Picchu es como se conoce hoy en día a esta ciudadela del Imperio Inca cuyas ruinas datan del 1300 DC. Sin embargo "Montaña Vieja", como su traducción indica, proviene del lenguaje nativo Quechua, lengua autóctona aún con mucha presencia en algunas comunidades del sur del país, donde esta ciudad es conocida como Machu Picchu. Esta ciudadela contiene aún los restos de la antiguo asentamiento formado por este poblado parte de la civilización inca, localizado al este de la depresión formada por los sistemas montañosos Machu Picchu y Huayna Picchu con los Andes Centrales al sur del país. Esta localización geográfica en la ladera este de la cordillera del Vilcanota a tan solo 80 kilómetros de la ciudad de Cuzco, aún posee muchas de los restos y ruinas de piedra construidas por todas las laderas de estos sistemas montañosos, presentando los diferentes períodos históricos de la civilización inca que dejaron sus huellas e historia en la ciudadela de Machu Picchu.
La construcción de la ciudadela de Machu Picchu se atribuye al gran emperador, así como gran estadista inca, Pachacútec que, durante su imperio desde el 1438 al 1471 DC, planificó el diseño de esta ciudadela para atajar el problema del crecimiento demográfico de la población así como la explotación de las tierras. Esta situación demográfica forzó a Pachacútec a enviar a una serie de equipos de exploración para asegurar los asentamientos subsiguientes. Tras la victoria en la batalla contra la civilización chanca librada en el Machu Picchu, el imperio de Pachacútec empezó su expansión, llegando hasta su máxima culminación con la creación de la gran ciudad del Cuzco.
Todo indica que el motivo principal fue tanto la expansión demográfica como intelectual, debido a que Pachacútec fue bien conocido como un líder espiritual y un excelente dirigente. El uso final de la ciudadela quedó reservado estrictamente para la alta nobleza inca y gracias a que fue estratégicamente diseñada para aprovechar su localización al máximo, la ciudadela supo cómo alojar a más de tres generaciones a la vez que evitaba el acceso a todo aquel que no perteneciese a la nobleza inca, pues solo existía una única entrada a la que fue utilizado a su favor para mejorar las medidas de protección de la ciudad. El asentamiento se encuentra localizado entre valles profundos rodeados de kilómetros de densa selva, por lo que podía ser fácilmente defendida en caso de ataque, pero también fue utilizado para evitar el acceso de la bajas clases sociales plebeyas. El hecho de tan alto nivel de restricción a su acceso pudo provocar el aislamiento y la desaparición, tras el abandono de la ciudad, de este importantísimo legado de la civilización inca.
El imperio del Tahuantinsuyo es el único que posee estas colosales maravillas arquitectónicas que incluyen a las mundialmente conocidas ciudadelas del Machu Picchu y del Ollantaytambo. Pachacútec eligió la localización exacta de estos asentamientos basándose en el desarrollo de la producción agrícola y en la extracción de depósitos minerales debido a que estos valles proporcionan una serie de condiciones climatológicas excelentes para la explotación agrónoma así como una elevada riqueza del suelo idónea tanto para la agronomía como para la extracción en yacimientos de depósitos de minerales. La gran fertilidad del terreno y las más que excelentes condiciones medioambientales con un idóneo clima para la producción agrícola no fueron las únicas motivaciones de Pachacútec para la expansión del Imperio hacia estos inexplorados territorios donde, de sus ruinas, se puede comprender una gran número de edificaciones que conformaron la infraestructura de toda una ciudad: canteras, campos tanto para el cultivo como para la ganadería, centros urbanos y religiosos y una red de comunicación constituida por innumerables sendas y pasajes a través de las montañas; el emplazamiento de Machu Picchu fue designado a la misma vez con la idea de acomodar a la alta aristocracia del Imperio Inca, por lo que esta ciudadela presenta las obras de arquitectura más preciadas por el Imperio. Otro de los motivos de este asentamiento por parte de la alta clase social se centra también en el hecho de que la ubicación geográfica de Machu Picchu era extremadamente importante para la religión de la civilización, pues el sistema de cadenas montañosas que alberga al Machu Picchu tenía un gran significado espiritual al considerarse como el emplazamiento sacro donde se practicaría el estudio astronómico de constelaciones de estrellas y del sol, astros que representaban las deidades de la civilización incas.
La ciudad está completamente construida en piedra y se situó a una muy elevada altitud, a exactamente 2.400 metros por encima del nivel del mar. Fue sin duda el lugar de retiro espiritual, descanso y centro de meditación por excelencia, reservado explícitamente como sitio de recreo y santuario de las más altas esferas de la sociedad inca. Pero, asimismo, tal impresionante foco urbano requiso de todas las infraestructuras propias de toda urbe, por lo que las laderas de la cordillera del Vilcanota comprendieron el centro de abastecimiento de los ciudadanos del Machu Picchu, donde aún se pueden encontrar un abundante número de mesetas que fueron diseñadas para la agricultura y la ganadería, así como cientos de explotaciones mineras.
Aunque se ha desechado la idea de que el Machu Picchu llegase a formar parte de una sistema de fortificaciones de carácter bélico, se ha reconocido por otro lado que el Machu Picchu fue también proyectado con la idea de albergar un determinado número de edificaciones diseñadas para ofrecer medidas de defensa ante posibles ataques de otras civilizaciones vecinas con las que el imperio inca mantuvo varios enfrentamientos territoriales. Este inmejorable diseño arquitectónico pudo llevarse a cabo gracias a la perfecta localización y emplazamiento final de la ciudadela, la cual se aprovechó de las inmejorables condiciones de camuflaje que le proporcionaba este extremo paraje rodeado de profundos valles y espesa selva. La historia confirma que Huayna Pichu fue el punto de vigilancia de la ciudad de Machu Picchu que le servía como vigía ante las amenazadas territoriales de civilizaciones vecinas y, más tarde de los conquistadores españoles. De esta manera, la ciudad podía estar preparada para recibir el ataque enemigo, si dicho enemigo fuese capaz de dar con la localización exacta de la ciudad así como la ruta de acceso a ella. Por lo tanto, este santuario pudo conservar su finalidad como centro de ocio y recreo así como cobijo para la alta sociedad gracias a que se encontraba oculto en lo más recóndito de la selva andina.

http://www.enjoy-machu-picchu.org/es/historia/historia.php

Un día en el Parque de las Leyendas, Lima-Perú




El Parque de las Leyendas fue fundado como el primer zoológico del Perú por Felipe Benavides Barreda en 1964. Está ubicado en el Distrito de San Miguel en la ciudad de Lima. Actualmente aparte del zoológico posee un jardín botánico, un museo de sitio y además se puede visitar algunas de las huacas que se encuentran alrededor del parque.
Perú es uno de los países con mayor diversidad biológica en el mundo y gran parte de las especies tanto animales como vegetales peruanas. Aparte de especies nativas peruanas, el parque posee un área llamada Zona Internacional donde se encuentra gran diversidad de animales del resto del mundo.